domingo, 30 de septiembre de 2012

PAGINA - 7


Recibí en su momento a través de un familiar, el relato sobre el hecho fortuito o premeditado que le aconteció a mi tío Miguel en las horas previas de su "asesinato", en cuya versión apoyo mi tesis con cierta probabilidad de ser verosímil, mi tío Miguel fue uno de los que sobrevivieron en los diferentes y terribles enfrentamientos en las batallas de Teruel y Belchite en las que intervino su División la nº 44, fueron muy pocos los que lo consiguieron, los dramas vividos por aquella tropa produjeron diferentes desbandadas enloquecidas de aquellos muchachos jóvenes que no tenían experiencia, se produjeron deserciones por puro pavor y miedo a perder la vida, mi tío Miguel apareció en el domicilio de su madre y hermanos en Tortosa  huyendo aterrorizado, sin saber donde ir ni que hacer, aconsejado por su madre y demás familia, volvió nuevamente a reincorporarse con el resto de su Compañía dando la explicación real de su posible deserción,  le dieron la orden concreta para que se instalase en uno de los pozos de tirador o vigía, que normalmente se encontraban en lugares avanzados frente a la primera línea, con el pretexto de avisar de cualquier movimiento que se detectase procedente de la parte contraria, en circunstancias normales era una misión que entrañaba mucha responsabilidad y ciertamente el peligro de ser descubierto, pero para él por desgracia fué la trampa mortal que acabó con su vida. 

A continuación viene una tremenda disyuntiva, mi tío MIGUEL, aprovechó el momento y la mala hora para poner en practica su hipotética idea de escaparse hacia las líneas del EJERCITO NACIONAL o en realidad cumplió con la orden recibida de instalarse en el citado pozo, ocasión que aprovecharían desde atrás, sus propios “compañeros” para asesinarlo por la espalda, justificando posteriormente lo injustificable, según el contenido del comunicado oficial de los hechos con sello y firma de sus superiores, con una redacción completamente  despreciable y despectiva hacia su persona, sin tener en cuenta los sentimientos de su madre y sin comunicar el lugar exacto donde fueron enterrados sus restos mortales.

Lo cierto y real es que MIGUEL PORRES ANTO, dejó de existir entre los vivos seguramente el último día del mes de Febrero de 1.938, con fecha primero de Marzo de 1.938, se emitió por parte de la primera Oficina de Mando de la 44 División – 145 Brigada Mixta del Ejercito del Este el pertinente comunicado oficial.

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