A modo de
PROLOGO
Experimento en mi
interior, verdaderamente cierta alegría, primeramente por que he conseguido un
objetivo que me había autoimpuesto, segundo porque con toda seguridad mi ego
personal también está aplacado y satisfecho por todo lo que iré relatando en mi
breve pero conciso y concreto escrito sobre unos hechos que se remontan al
primer tercio del pasado siglo XX, los cuales solo representan un pequeñísimo
ejemplo de un drama con respecto a la multitud de los que ocurrieron fatalmente
al final del mentado tercio de siglo pasado, me refiero a la guerra de 1936 a 1939 tampoco la viví en primera
persona, por cuyo motivo he tenido que servirme de ayudas e informaciones de
terceros, con los cuales estaré siempre con deuda, por su inestimable e
impagable colaboración.
Mi intención al relatar los hechos recopilados se centra principalmente en resaltar la figura humana y los rasgos sociales de una persona joven que como
tantísimos otros de la época fueron victimas de un hecho social bélico que
durante casi tres largos años se llevó por delante las vidas de una buena parte
de la juventud de España.
A la vista de los
desastres políticos “reinantes” y de la caótica economía en la que estamos
metidos irremediablemente, ante tanta “invasión” tenemos que llamarlo por su
nombre de pila, no dejo de pensar en el
sacrificio de vidas como la de mi tío MIGUEL, que después de entregarla, sirvió
juntamente con todas las demás como referencia para que durante casi cuarenta
años, con el trabajo, la constancia y el empeño de todo el pueblo español unido
en un mismo ideal, sin partidismos ni separatismos con una fe ciega en un nuevo resurgir, se
pudiese llegar a ser la novena potencia industrial del planeta y me veo
atenazado por serias y amenazantes dudas sobre el presente, presenciando
estoicamente con rabia a duras penas contenida, los acontecimientos que en el
día a día se suceden irremediablemente, deteriorando sin piedad la estabilidad
económica que tanto costó conseguir y poniendo temerariamente en peligro los
pilares elementales y sagrados que sostienen la paz social de todo un pueblo.
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