domingo, 30 de septiembre de 2012

PROLOGO - 2

                                 A modo de

                                                                PROLOGO


Experimento en mi interior, verdaderamente cierta alegría, primeramente por que he conseguido un objetivo que me había autoimpuesto, segundo porque con toda seguridad mi ego personal también está aplacado y satisfecho por todo lo que iré relatando en mi breve pero conciso y concreto escrito sobre unos hechos que se remontan al primer tercio del pasado siglo XX, los cuales solo representan un pequeñísimo ejemplo de un drama con respecto a la multitud de los que ocurrieron fatalmente al final del mentado tercio de siglo pasado, me refiero a la guerra de 1936 a 1939 tampoco la viví en primera persona, por cuyo motivo he tenido que servirme de ayudas e informaciones de terceros, con los cuales estaré siempre con deuda, por su inestimable e impagable colaboración.

Mi intención al relatar los hechos recopilados se centra principalmente en resaltar la figura humana y los rasgos sociales de una persona joven que como tantísimos otros de la época fueron victimas de un hecho social bélico que durante casi tres largos años se llevó por delante las vidas de una buena parte de la juventud de España.

A la vista de los desastres políticos “reinantes” y de la caótica economía en la que estamos metidos irremediablemente, ante tanta “invasión” tenemos que llamarlo por su nombre de pila, no dejo de pensar  en el sacrificio de vidas como la de mi tío MIGUEL, que después de entregarla, sirvió juntamente con todas las demás como referencia para que durante casi cuarenta años, con el trabajo, la constancia y el empeño de todo el pueblo español unido en un mismo ideal, sin partidismos ni separatismos con  una fe ciega en un nuevo resurgir, se pudiese llegar a ser la novena potencia industrial del planeta y me veo atenazado por serias y amenazantes dudas sobre el presente, presenciando estoicamente con rabia a duras penas contenida, los acontecimientos que en el día a día se suceden irremediablemente, deteriorando sin piedad la estabilidad económica que tanto costó conseguir y poniendo temerariamente en peligro los pilares elementales y sagrados que sostienen la paz social de todo un pueblo.

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